Son mis ojos oscuros
presas del desvelo que provocas
soñando pasan el tiempo en tu boca
viendo tu sombra caminar por los muros.
Son mis lágrimas gotas de sianuro
que envenenan mi piel cuando la tocan
que cuando en el piso chocan
son gotas de dolor puro.
Son mis pupilas lo juro
el espejo donde tu imagen me toca
rauda viaja en mi cuerpo, galopa
para enloquecer a mi corazón inmaduro.
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