Cuando me enamoré de ti
mordí el polvo
y no hubo derrota más dulce y placentera
subyugado a tus encantos
¡Que embrollo!
Podrías ser la perdición
la calle oscura
el cadalzo tenebroso de cualquiera.
Tus enormes ojos
cafés son una trampa atrapa fieras.
Sometido a tus encantos
son despojos
lo que queda de mi alma lastimera.
Cuando me enamoré de ti
mordí el polvo
de las estrellas que me rodean cuando estás cerca.
No hay comentarios:
Publicar un comentario