No es suficiente ya la mañana
para despertarme y pensar en ti
el sol alumbra mi lecho
y todo comienza de pronto
pero con un dolor en el pecho
que consume lento mis ganas
de esperar a que vengas por mi.
No me basta ya la noche
para llorar que no tú no estés
ni el eco se repite tanto
como las palabras de mi lamento
y la agonía de mi llanto
que es a mi mente reproche
por el tiempo que no te amé.
Pero a la madrugada si sobran
para soñar que estás aquí
las horas y los momentos
iluminados por las estrellas
que le quité al firmamento
tenues, silentes adornan
el sueño que construí para tí.
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